Barcelona está llena de brunch bonitos…
pero pocos donde acabas quedándote más tiempo del que pensabas.
Aquí todo entra por los ojos, sí…
pero lo que manda es el sabor.
Chilaquiles, quesabirrias, cócteles…
de los que no se quedan en la foto.
Y sin darte cuenta, el plan se alarga.
No es un brunch de paso.
Es de los que empiezan al mediodía…
y acaban cuando ya nadie mira el reloj.
Si estás buscando un sitio donde acertar con tu gente, este es.
































